Enlace con glorieta a distinto nivel

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El enlace con glorieta a distinto nivel es un enlace mixto de cuatro ramales donde las entradas y salidas a la carretera principal se resuelven con ramales unidireccionales y los movimientos se resuelven con una glorieta a distinto nivel en la carretera secundaria.

Contenido

Tipología y concepto del nudo

El enlace con glorieta a distinto nivel es un enlace mixto de cuatro ramales donde las entradas y salidas a la carretera principal se resuelven con ramas unidireccionales y los movimientos se resuelven con una glorieta a distinto nivel en la carretera secundaria. Se construyen encima o debajo de una vía, para solucionar su intersección con una vía transversal.

La calzada anular puede encontrarse elevada (mediante pasos superiores o puentes) o deprimida (mediante pasos inferiores o cajones) respecto a las vías que unen.
En las situaciones en las que la vía principal pasa por debajo de la calzada anular, situada a la misma cota que la via secundaria, la vía principal mantiene la prioridad mientras que los accesos de la carretera secundaria se producen por ramales de salida que conducen a la glorieta, y las entradas procedentes de la vía secundaria se incorporan a través de los ramales de salida de la glorieta.

Esta situación hace que desde el punto de vista de la vía principal, las rotondas a distinto nivel se comporten como enlaces, permitiendo además el cambio de sentido, mientras que desde el punto de vista de la vía secundaria, sigue tratándose de una intersección giratoria.

Las glorietas más habitales son las glorietas de dos puentes y las glorietas de tipo "pesa".


  

                                                                                                     Glorieta de
dos puentes

Puede haber problemas debido a su gran tamaño, que permite velocidades elevadas: como consecuencia se reducen la capacidad y la seguridad, y se incrementan los problemas de percepción. Si se adopta este tipo de glorieta, se debe conseguir un diseño compacto.

Además de los problemas derivados de su inevitable gran diámetro, que favorece una elevada velocidad en la calzada anular y reduce el mecanismo de inserción favoreciendo el de trenzado, presenta otros problemas de inseguridad secundaria y de perceptibilidad:

-Si la glorieta pasa por encima de la via principal, los pertiles necesarios para evitar la caída por el borde de los tableros de la obra de paso resultan muy agresivo para un vehiculo fuera de control a la entrada.

-Si la glorieta pasa bajo la via principal, en la isleta central, la presencia de las pilas o los estribos de las obras de paso, pueden dar problemas de falta de visibilidad. También puede resultar deficiente la percepción mutua de los usuarios de la calzada anular. Desde los ramales de entrada a la glorieta, la presencia de estas puede resultar poco perceptible.   


Glorieta tipo "pesa"
Un caso particular es el llamado enlace tipo pesa, a menudo considerado como un tipo de glorieta a distinto nivel, aunque más bien se trata de un caso particular de glorieta doble, a medio camino entre ésta y el enlace tipo diamante, en el que el tramo entre rotondas se cruza a distinto nivel con la vía principal de la que salen (y a la que llegan) algunos de los ramales de las glorietas.Tiene la ventaja de su forma compacta y bajo coste.



 

 

Croquis

Image:Axnx.png                                               Image:Glorietasssss.png

Características principales

Las glorietas a distinto nivel son de utilidad para resolver las interseccions de autovías o autopistas con vías de la red principal y locales colectoras, en secciones constreñidas, particularmente cuando van en desmonte o elevadas.

Se recomienda que la vía de menor tráfico ocupe el nivel inferior del enlace a efectos de abaratar costes y disminuir impactos ambientales. Esta recomendación es particularmente acertada en los casos en los que la vía discurra a nivel del terreno natural.
La eleccón de una localización con una topografia favorable, puede simplificar y abaratar mucho el coste de un enlace, aunque en general, está muy condicionada por el trazado general de la red y la autopista y existe escaso margen de libertad para su ubicación.

Con carácter general, las intersecciones a distinto nivel son obligatorias en itinerarios de autopista y aconsejables en vías de gran capacidad (a partir de 20000 vehiculos de IMD o 1500 de intensidad en hora punta) o puntos especialmente conflictivos de la red viaria.

En una glorieta a distinto nivel debe cuidarse de que no haya obstrucción debido a la barrera, la barandilla o el estribo. Si no pueden cumplirse ciertas condiciones,deberá reforzarse la señalización para advertir a los conductores de un mayor peligro potencial.


                                                                              Image:Rotonda bajo via.jpg

Funcionalidad


Con una ocupación de suelo y un coste de construcción relativamente reducidos, una glorieta puede ofrecer prestaciones interesantes frente a intersecciones convencionales o reguladas por semáforos.

Aunque en este tipo de enlaces el coste de construcción es mayor que una glorieta común debido a la construcción de pasos superiores, la mínima ocupación del terreno para la colocación de una glorieta que enlace vías secundarias con una vía principal, sin afectar esta última, hace que en muchas ocasiones este tipo de glorietas sea el idóneo cuando surgen problemas de espacio y movilidad.
Funcionalmente, su sencillez y uniformidad de funcionamiento facilitan su comprensión por el usuario, además de que resulta posible cambiar de sentido y aún rectificar errores de destino. Su capacidad resulta mayor, y los tiempos de espera -fuera de las horas punta- menores. Los gastos de conservación y explotación son menores que en una intersección regulada por semáforos. Asimismo, en carreteras con calzadas separadas y demanda equilibrada, una glorieta tendrá generalmente menos accidentes que una intersección regulada por semáforos.


                                                                        Image:Imd.png

Funcionamiento

El funcionamiento de una glorieta se basa -excepto en el caso de las intersecciones anulares- en la prioridad de paso de los vehículos que circulan por la calzada anular, frente a los que pretenden entrar en ella desde los tramos. Sin embargo, contrariamente a cuanto pudiera parecer a primera vista, la calzada anular no constituye -excepto en glorietas muy grandes, en las que la distancia entre tramos es considerable- una sucesión de tramos de trenzado, sino que los vehículos entran directamente a la circulación rotatoria cuando ven en ella un hueco. Por consiguiente, la distancia entre una entrada y la salida siguiente (es decir, el diámetro de la calzada anular) y la anchura de esta calzada tienen poca influencia en el funcionamiento y capacidad de la glorieta.

La anchura de su entrada determina la capacidad de un acceso a una glorieta, y suele necesitarse mayor en zona urbana que fuera de poblado. Por otra parte, la inflexión de la trayectoria del vehículo en dicha entrada influye en su velocidad, y por tanto en la seguridad, especialmente si la velocidad de acceso es elevada.

A modo de resumen, por tanto, la circulación por las rotondas o glorietas, debe hacerse del siguiente modo:
1.- Tienen preferencia los que circulan por la rotonda ante los que pretenden acceder a ella, para los que existe señalización de obligación de ceder el paso.
2.- Una vez que se circula por la rotonda, hay que hacerlo en sentido contrario al de las agujas del reloj, dejando la parte central de la glorieta que no es calzada, a la izquierda.
3.- Puede utilizarse cualquier carril de la rotonda, dependiendo de la salida que se deba tomar, y por ello, hay que elegir bien el carril que mejor se adapte al destino. Para no entorpecer la circulación, si se desea hacer un giro a la derecha, o seguir de frente, se utilizará el carril situado más a la derecha. Si el giro es a la izquierda, se utilizarán los interiores, que se irán abandonando paulatinamente a medida que se aproxime a la salida, para intentar, en la medida de lo posible, y con toda la seguridad posible, llegar al carril de la derecha para abandonar la rotonda.
4.- En todo caso, hay que señalizar los cambios de carril dentro de la rotonda, conforme al artículo 109 del Reglamento General de Circulación, advirtiendo al resto de usuarios de la maniobra; y por supuesto, y más importante aún, señalizar la salida que se va a tomar, con suficiente antelación (para evitar esperas innecesarias a quienes pretenden acceder a la rotonda).


                                                                          

Seguridad vial

Introducción

El funcionamiento de una glorieta se basa (excepto en el caso de las intersecciones anulares) en la prioridad de paso de los vehículos que circulan por la calzada anular, frente a los que pretenden entrar en la misma desde los tramos que confluyen a ella.

Esto implica que la norma general de prioridad a la mano derecha no se cumple en una glorieta, sino que tiene preferencia quien circula por la mano izquierda. Esta novedad legal nació en España con la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial (Real Decreto Legislativo 339/1990 de 2 de marzo, publicado en el Boletín Oficial del Estado número 63 de 14 de marzo de 1990).

A continuación se detallan aspectos importantes referentes a la seguridad vial, tanto elementos que ayudan a que esta exista como alguno de los factores que más atentan contra ella como es el caso de la circulación a velocidad excesiva.


                                                


Velocidad excesiva


El problema más frecuente que afecta a la seguridad vial es la velocidad excesiva, en la entrada y dentro de la calzada anular, a consecuencia de:

—Mala percepción de la presencia de la glorieta, sobretodo de noche.

—Calzada anular excesivamente ancha o larga (glorieta demasiado grande).

—Inflexión inadecuada a la entrada.

—Ángulo de entrada demasiado pequeño, que anima a una rápida incorporación a la calzada anular.

—Escasa visibilidad de la marca vial de "ceda el paso".

—Señalización de aviso y de dirección mal proyectada o mal situada.

—Señales reductoras de velocidad ausentes o mal situadas.


Señalización vertical

-Previa
La presencia de una glorieta debe ser advertida en todos sus accesos, por medio de una señal de aviso P-4, situada a unos 150 m de la marca de “ceda el paso” fuera de poblado, y a distancias eventualmente menores en zona urbana o suburbana.
Las reducciones de velocidad en cada acceso deben señalizarse igual que en los demás tipos de intersección en los que pueda ser necesario detenerse para ceder el paso a otros vehículos; debe considerarse la posibilidad de formación de colas de vehículos, que puedan adelantar el punto de detención.
Donde haya un carril segregado para giro a la derecha, los vehículos que vayan a emplearlo deben ser canalizados hacia él por medio de marcas viales (flechas) y señales verticales. Los demás carriles deberán también señalizarse, indicando cada destino.
-A la entrada
La obligación de ceder el paso a los vehículos que circulan por la calzada anular debe señalizarse con una señal R-l en correspondencia con la marca vial de “ceda el paso”; para mejorar su percepción, se recomienda duplicarla sobre la isleta deflectora a la izquierda de la entrada. Eventualmente se puede implantar un preaviso.
-En la calzada anular
Para subrayar el sentido de circulación por la calzada anular, frente a cada entrada debe situarse una señal R-402 o mejor una flecha R-400 o S-12 en la isleta central. No se deben poner limitaciones de velocidad en la calzada anular.
-De salida
Sólo deben señalarse los destinos de salida -en las isletas perimetrales, pero nunca en la isleta central- por medio de señales. A fin de que éstas no obstaculicen la visión de los conductores que esperan entrar, deberá cuidarse su altura: o bien su borde superior no deberá estar a más de 1 m del suelo, o su borde inferior deberá estar a más de 1,5 m del suelo.


Visibilidad

La visibilidad se considera con una altura de los ojos del conductor de 1,10 m, y una altura del obstáculo de 0,20 m. Las señales, el mobiliario vial y las plantaciones no deben obstruir la visibilidad; aunque objetos aislados y alargados, como báculos de alumbrado, soportes de señales o pilas de viaductos no constituyen obstrucción siempre que tengan menos de 500 mm de anchura.

En una glorieta a distinto nivel debe cuidarse de que no haya obstrucción debida a barreras, barandillas o estribos. Si no pueden cumplirse las condiciones expuestas en los apartados siguientes, deberá reforzarse la señalización para advertir a los conductores de un mayor peligro potencial.

  • VISIBILIDAD HACIA LA IZQUIERDA

Fuera de poblado, y desde una distancia de la marca de "ceda el paso" no inferior a la distancia necesaria para la detención a partir de la velocidad de recorrido del acceso, deberá mantenerse despejada una zona de visibilidad tangente a una circunferencia concéntrica con el borde exterior de la calzada anular, y cuyo radio sea inferior en 2 m al de éste.

En cualquier carril de entrada, desde la marca de "ceda el paso", debe verse toda la calzada anular hasta la entrada anterior, o una distancia mínima de 50 m (medida por su eje) hacia la izquierda si dicha entrada estuviera a más distancia. Debe comprobarse que se dispone de esta visibilidad también desde el centro del carril izquierdo, 15 m antes de la marca de "ceda el paso".

  • VISIBILIDAD HACIA LA DERECHA

En cualquier carril de entrada, desde la marca de "ceda el paso", debe verse toda la calzada anular hasta la siguiente salida, o una distancia mínima de 50 m (medida por su eje) hacia la derecha si dicha entrada estuviera a más distancia. Debe comprobarse que se dispone de esta visibilidad también desde el centro del carril derecho, 15 m antes de la marca de “ceda el paso”.


*VISIBILIDAD EN LA GLORIETA
Desde cualquier punto situado en la calzada anular a 2 m de la isleta central, debe verse toda esa calzada hasta la siguiente salida, o una distancia mínima de 50 m (medida por su eje) hacia adelante si dicha salida estuviera a más distancia.


Trayectorias

La inflexión de la trayectoria de los vehículos a la entrada de una glorieta es uno de los factores más importantes para la seguridad de la circulación en ellas. Esta inflexión se logra por la presencia de la isleta central, y por la presencia de una isleta separadora en cada acceso.

Un giro inicial de unos 15 grados basta para advertir la presencia de la entrada; una limitación del radio de curvatura de la trayectoria en la entrada a un máximo de 100 m asegura una velocidad razonable de entrada. Un buen método para mejorar la inflexión, y también reducir el tamaño de la glorieta, consiste en desalinear los accesos hacia la izquierda del centro de la isleta central. No es conveniente, por el contrario, lograr la inflexión desviando bruscamente los ramales de acceso hacia la izquierda y luego hacia la derecha antes de la entrada.

Con diámetros exteriores de la calzada anular inferiores a 40 m puede resultar difícil, cuando no imposible, lograr una suficiente inflexión de entrada.


Ángulo de entrada

El ángulo de entrada debe estar comprendido entre 20 y 60 grados, con un óptimo de unos 25 grados.

Los ángulos demasiado pequeños interfieren el funcionamiento propio de la glorieta, pues obligan a los conductores a mirar hacia atrás si viene algún vehículo y favorecen la entrada a velocidad elevada, incluso sin respetar la prioridad del tráfico que circula por la calzada anular.

Los ángulos demasiado grandes también interfieren el funcionamiento normal de la glorieta, pues favorecen los conflictos en forma de cruce.


Iluminación

La iluminación suele considerarse esencial para la seguridad de la circulación por una glorieta. Al modificar una glorieta existente, se debe comprobar que su iluminación vale también para la nueva, incluso para la fase de obra.

Es preferible implantar los báculos fuera del anillo, mejor que en las isletas (central o deflectoras) en las que podrían constituir obstáculos a los vehículos que se equivocaran. También puede considerarse implantar un solo báculo en el centro de la isleta central.

Mejoras de seguridad vial

A continuación se detallan ciertos aspectos respecto al tema de mejorar la seguridad vial.

La solución a uno de los problemas que más afectan a la seguridad vial como es el de la velocidad puede tener que ser bastante drástica, llegando hasta la regulación por semáforo de las entradas problemáticas en las horas punta. En casos extremos la glorieta puede tener que ser convertida en una intersección anular o dotada de semáforos.
En carreteras de calzada única, en que las posibilidades de adelantamiento sean limitadas, una juiciosa implantación de glorietas puede mejorar la proporción de alineaciones rectas aptas para adelantamientos sin que aumente excesivamente la velocidad.

No es recomendable emplear glorietas en carreteras de calzadas separadas de más de dos carriles cada una, ya que se interrumpe su continuidad, salvo que se busque precisamente ese efecto. En este caso, la seguridad exige que la presencia de la glorieta resulte muy evidente, y que se cuide especialmente la transición de velocidad en sus accesos.

Las glorietas resultan especialmente ventajosas si las intensidades de la circulación en los tramos que a ella acceden son del mismo orden de magnitud, o si los movimientos de giro predominan sobre los de paso. Por el contrario, si alguno de los tráficos de paso es muy predominante no resulta justificada —desde este punto de vista— la demora que le impone la glorieta.

Su elevada capacidad permite disponer de una reserva para acomodar puntas de demanda, y permite evitar en muchos casos el recurso a la ordenación por semáforos.

El parámetro más importante es la curvatura mínima 1/R de la trayectoria de los vehículos que entran. Las isletas centrales demasiado grandes (de más de 50 m de diámetro) o no circulares presentan un nivel de seguridad menor. La presencia de peatones o de vehículos de dos ruedas puede provocar problemas especiales.


El paso por una glorieta obliga al tráfico a reducir su velocidad. Ello permite:

—Marcar un cambio significativo en la funcionalidad de la carretera, como el paso de calzadas separadas a calzada única, o de una carretera con enlaces a otra con intersecciones.
—Marcar la transición de una zona urbana o suburbana a otra fuera de poblado.
—Efectuar cambios muy bruscos de alineación, que no podrían lograrse mediante curvas, ni siquiera de radios inferiores a los míninos.


Con isletas centrales ovaladas suele haber más accidentes que con las circulares, posiblemente debido al aumento de la velocidad en las zonas de menor curvatura. Por ello se recomiendan las plantas circulares, sin ángulos. En todo caso, la excentricidad debe ser superior a 0,75.


La anchura de la calzada anular debe ser constante y comprendida entre el 100 y el 120% de la anchura máxima de entrada, sin exceder de 15 m.

En el borde exterior se recomienda evitar contracurvas entre las curvas de entradas y salidas adyacentes, uniéndolas con un tramo recto o incrementando el radio de la de salida. Sin embargo, si hubiera una considerable distancia entre ambas, como en el caso de glorietas de tres tramos, pueden resultar inevitables las contracurvas.

No deben disponerse arcenes exteriores de más de 1 m de anchura en la calzada anular, pues pueden dar lugar a un falso carril adicional o incitar al estacionamiento. La isleta central debe disponerse retranqueada entre 30 y 50 cm respecto del borde interior de la calzada anular.

En lo referente a la pendiente longitudinal, las glorietas deben situarse preferentemente en rasantes horizontales o acuerdos cóncavos (en todo caso, menos de 3% de inclinación), mejor que en acuerdos convexos o en sus inmediaciones, porque resulta difícil a los conductores apreciar la disposición de la glorieta al subir una rampa, o reducir su velocidad en una pendiente fuerte.

En lo referente a la pendiente transversal se puede decir que en la calzada anular de una glorieta no se requiere peralte a efectos dinámicos, pero sí una cierta pendiente transversal (mínimo 2%) para drenar el agua superficial; en las entradas y salidas un cierto peralte puede ayudar a los conductores a tomar las curvas.


En las salidas, el peralte ayuda a acelerar con seguridad; sin embargo, igual que en las entradas, la pendiente transversal en la zona inmediata a la glorieta sólo debe ser la necesaria para un buen drenaje. Donde la salida esté seguida de una curva a la izquierda, el peralte de ésta no debe ser introducido demasiado pronto, y debe limitarse su valor para evitar que los vehículos invadan el carril contrario.

Herramientas personales
Proyecto realizado por:
Asociación Española de la Carretera
proy. TSI-070100-2008-50
financiado por:
Ministerio de Industria Turismo y Comercio
IV Edicin del "Premio Internacional a la Innovacin en Carretera Juan Antonio Fernandez del Campo"