Tipos de áridos

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Concepto

La naturaleza mineralógica de la roca de origen de los áridos determinará las características físicas de estos requerida para su empleo en los firmes.

Los áridos naturales son los más utilizados en la construcción de firmes en carreteras, se extraen en yacimientos de origen fluvial, eólico o marino y en canteras. Los áridos procedentes de yacimientos se pueden utilizar tal y como se extraen, es decir áridos rodados, o ser sometidos a un proceso total o parcial de machaqueo. Los procedentes de canteras son el resultado de un proceso de trituración o machaqueo. Los áridos más utilizados en España se pueden clasificar en tres grandes grupos que son los áridos calizos, los áridos silíceos y los áridos ígneos y metamórficos.

Aunque la mayor parte de los áridos utilizados son naturales, en ocasiones se utilizan áridos artificiales debido a una eventual escasez de áridos naturales o la necesidad de características especiales. Estos áridos artificiales pueden ser subproductos de procesos industriales, como desechos de explotaciones mineras, escorias de acería, etc. o proceder del machaqueo y clasificación de productos de demolición y del reciclado de firmes antiguos. Por otra parte, por razones ambientales y económicas, cada vez se impone más la necesidad de aprovechar los materiales locales, aunque en principio no satisfagan todas las exigencias de los pliegos generales, que son lo que se denominan áridos marginales.

Estos áridos se pueden emplear tras estudios especiales y recurriendo, en su caso, a los tratamientos necesarios.

  • Áridos calizos

Los áridos calizos se emplean de forma generalizada en todas las capas del firme, excepto como árido grueso en capas de rodadura, pues se trata de un árido muy pulimentable, que con tráfico intenso puede dar lugar a superficies deslizantes en un corto espacio de tiempo. Este uso tan extendido se debe a que la roca caliza es el tipo de roca sedimentaria más común en España y porque, además, los procesos de machaqueo son más económicos.

Estos áridos son los que presentan menores problemas de adhesividad con los ligantes hidrocarbonados, debido a su carácter básico. Otros áridos más duros como los silíceos o los pórfidos, son más ácidos, usándose en ocasiones los áridos calizos para mejorar la adhesividad en mezclas bituminosas en las que se emplean estos tipos de áridos. Además, los áridos calizos tienen una buena afinidad con los cementos, así como un coeficiente de dilatación bajo, lo que resulta muy interesante frente a los fenómenos de retracción en pavimentos de hormigón o en mezclas con cemento utilizadas en capas inferiores.

En materiales de tipo calizo con altas proporciones de minerales no calcáreos, los ensayos más habituales, recogidos en los pliegos, pueden no detectar problemas de adhesividad, de mala calidad de los finos, etc. En estos casos, unos sencillos estudios petrográficos pueden poner de manifiesto estos problemas.

  • Áridos silíceos

Los áridos silíceos también son de origen sedimentario y se extraen de yacimientos granulares, en los que se separan las partículas por tamaño y a partir de las mayores, y mediante machaqueo, se obtienen fracciones de menor tamaño que tienen que tener un número mínimo de caras de fractura, recogido en los pliegos. Muchas veces es difícil encontrar bolos de un tamaño suficiente para garantizar este número mínimo de caras de fractura tras el machaqueo.

Pueden tener una adhesividad insuficiente con los ligantes hidrocarbonados. Sin embargo, un elevado número de caras de fractura, junto con un alto contenido de sílice, dan como resultado un árido con unas características mecánicas y un rozamiento interno que proporcionan un esqueleto mineral bueno para utilizarlo incluso en mezclas bituminosas sometidas a la acción directa del tráfico.

Estos áridos, por su abundancia, es otro material ampliamente utilizado en todas las capas del firme.

  • Áridos ígneos y metamórficos

En este grupo se incluyen los basaltos, pórfidos, gabros, granitos, cuarcitas, etc. cuyas cualidades de resistencia al pulimento los hace idóneos para garantizar la textura superficial necesaria durante un largo periodo de tiempo, por lo que son especialmente adecuados para su empleo como árido grueso en capas de rodadura, tanto en mezclas bituminosas como en tratamientos superficiales. Su mayor inconveniente es su precio, que muchas veces tiene un gran peso a la hora de decidir sobre la conveniencia de usarlos.

Los áridos de naturaleza más ácida, dentro de este grupo de áridos, presentan una peor adhesividad con los ligantes hidrocarbonados. Este inconveniente se soluciona con activantes, con la emulsión adecuada, y en el caso de mezclas, además, con el empleo de finos de naturaleza básica (generalmente calizas) y un Fíller adecuado.


Véase también



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Proyecto realizado por:
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proy. TSI-070100-2008-50
financiado por:
Ministerio de Industria Turismo y Comercio
IV Edicin del "Premio Internacional a la Innovacin en Carretera Juan Antonio Fernandez del Campo"