Peatones y seguridad vial en las carreteras urbanas

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Contenido

Concepto

La circulación de peatones en las inmediaciones de las carreteras no debe contemplarse como un obstáculo para el buen funcionamiento del tráfico. Es una realidad unida a las propias características del entorno urbano, que debe tenerse en cuenta no como un aspecto negativo sino como un elemento más a considerar en el diseño de la vía.

Se ha de tener en cuenta el diferente tratamiento del peatón en el caso de las carreteras no convencionales (autopistas y autovías) y en las vías arteriales:

  • En las autopistas y autovías los peatones no entran en ningún momento en conflicto físico con los vehículos en circulación. En este tipo de vías, los itinerarios longitudinales de peatones se suelen diseñar fuera de la sección transversal, no existen cruces a nivel y los peatones atraviesan la vía mediante paso sobre o bajo la carretera. Para garantizar la no interferencia entre peatones y automóviles, este tipo de carreteras dispone de cerramiento a lo largo de toda su longitud.
  • En las vías arteriales la separación entre peatones y automóviles no es total. Se admite la existencia de aceras o sendas dentro de la sección transversal de la vía, a continuación de la berma o junto a la calzada en los tramos muy urbanos. También se admiten cruces a nivel preferentemente ubicados en las intersecciones.

La velocidad de los vehículos es un factor muy importante que decide la mayor o menor compatibilidad entre peatones y automóviles: sólo por debajo de 30 km/h pueden plantearse soluciones integradas peatón-automóvil. A velocidades de hasta 60 km/h pueden plantearse soluciones con separación física, así como cruces a nivel. A velocidades superiores a 60 km/h la segregación debe ser total, con paso a distinto nivel y separación física de recorridos en toda su longitud.

Image:Pasarela peatonal 02.JPG

El conocimiento de los puntos de generación y atracción de peatones es garantía de un correcto diseño de itinerarios; los itinerarios previstos deberán contemplar la máxima accesibilidad a los puntos de generación/atracción como única garantía de que puedan ser eficaces. Se tiene como puntos de generación/atracción de peatones las zonas residenciales, parques, mercados, colegios u otros equipamientos situados en las inmediaciones de las carreteras.

El tratamiento de los itinerarios se realizará atendiendo a los caminos peatonales preexistentes, se intentará adaptar en la mayor medida posible el itinerario peatonal al itinerario natural del peatón, evitando así, rodeos excesivos, rampas o escalones prolongados y medios hostiles que disuadan al peatón de utilizar el itinerario diseñado.

- En las autopistas y autovías el peatón se encuentra totalmente segregado de la sección transversal. Se estudiarán, por tanto, sólo los itinerarios transversales, con especial atención a los problemas suscitados por el efecto barrera. La experiencia demuestra que lo más eficaz es mantener el mayor número de pasos transversales sobre o bajo la vía que concentrarlos en unos pocos y obligar a los peatones a circulaciones más largas.

- En las vías arteriales, además de lo indicado en el punto anterior, deben estudiarse los movimientos peatonales de carácter longitudinal, cara a la ubicación y dimensionamiento de las aceras. El diseño de los cruces es otro elemento de vital importancia en este tipo de vías ya que, en ausencia de un cerramiento que mantenga el control de acceso, son susceptibles de ser cruzadas en puntos no deseados.

Image:Pasarela peatonal Chicago.JPG

Criterios para el tratamiento peatonal en vías arteriales

La seguridad del peatón en las vías arteriales, es decir, en soluciones de tráficos no segregados, está muy subordinada al factor velocidad y al cumplimiento efectivo de las limitaciones legales de velocidad. Este cumplimiento precisa medidas físicas destinadas a limitar la velocidad de circulación en las inmediaciones de los cruces peatonales. Cuando la vía arterial está concebida con velocidades de proyecto de 80 km/h, las medidas de limitación de velocidad deben ser acordes a la seguridad del automovilista, debiéndose evitar obstáculos físicos como primer elemento de aviso, en estos casos es conveniente la instalación de dispositivos de aviso de carácter luminoso o señalización específica, al tiempo que pueden adoptarse modificaciones graduales en el trazado en planta y en la sección transversal de la vía.

Comportamientos del peatón y conductor en los cruces

Los cruces peatonales suelen ser elementos críticos en el itinerario de los peatones. Un diseño adecuado de los mismos deberá tener en cuenta tanto el comportamiento del peatón como del automovilista.

Las pautas seguidas por el peatón en sus desplazamientos obedecen a criterios distintos a los del automóvil. Se pueden destacar entre ellos los siguientes:

  • Tendencia a recorridos mínimos.
  • Tolerancia de mínimos tiempos de espera en los cruces, pudiendo ponderarse las expectativas con tiempos mayores en vías de tráfico intenso y, peligrosamente, con tiempos menores en horas de menor demanda y vías de menor intensidad pero, consecuentemente, con mayores velocidades de vehículos.
  • Tendencia a subvalorar el tiempo necesario en cruces de calzada. Según diversos estudios, las velocidades de cruce de peatones en pasos puede estimarse de la siguiente manera:

               - Velocidad media global: 1,29 m/s.

               - Velocidad superada por el 90 %: 0,93 m/s.
               - Velocidad no superada por el 17 %: 1 m/s
               - El peatón se guía más por la propia circulación de los vehículos que por la señalización.
               - Tendencia a utilizar los carriles de pavimento más cómodo y dejar en desuso los demás.

Para el conductor, el parámetro básico a considerar es la distancia necesaria para detener el vehículo, siendo esta distancia dependiente de la velocidad a la que discurre el conductor, de su visibilidad y de las características y condiciones del firme.

Elementos viarios de los itinerarios peatonales

La amplia variedad de elementos de proyecto que constituyen la base de los itinerarios peatonales pueden agruparse en dispositivos longitudinales y transversales, estos últimos divididos a su vez en cruces a desnivel y elementos de cruce a nivel. A continuación se indica muy brevemente, las características básicas de cada uno de estos grupos:

Pasos de peatones

Soluciones segregadas: Pasos a distinto nivel

Obligatorio donde haya una total separación física del peatón que no permita el cruce a nivel.

Los pasos inferiores presentan ventajas de menores recorridos verticales contra inconvenientes de interferencias con redes de infraestructuras, necesidad de iluminación artificial y drenaje y riego de vandalismo con la consecuente sensación de inseguridad. Las pasarelas presentan las ventajas de un espacio abierto y los inconvenientes de mayores recorridos verticales y de intrusión visual.

Si se opta por pasos inferiores debe procurarse un alumbrado intensificado y protegido contra vandalismo, introducir en lo posible luz natural y diseñar trazados de rampas que favorezcan apertura de vistas desde y hacia el túnel.

Image:Pasarela peatonal.JPG


Soluciones no segregadas: Pasos a nivel

Presentan la alternativa de pasos con semáforo o pasos de cebra, siendo estos últimos aconsejables solamente en vías con tráfico inferior a 600 vehículos/hora en ambos sentidos.

La ubicación de los pasos debe recoger los itinerarios más frecuentados, con mínimas distancias. En vías urbanas con importante dinámica de usos no es conveniente separar los pasos más de 100 m, bajo riesgo en caso contrario de pasos imprevistos. Es conveniente facilitar el acceso, al tiempo que se mantienen unas adecuadas medidas de seguridad. Los criterios a seguir en este tipo de cruces son los siguientes:

  • Buena accesibilidad mutua peatón-vehículo, evitando el aparcamiento en el paso, obstáculos producidos por la señalización o el mobiliario urbano, y una buena accesibilidad.
  • Correcta señalización, enfatizando las circulaciones imprevistas de vehículos, como los autobuses a contramano o los giros a izquierda.
  • Canalización de los recorridos peatonales. Es una medida necesaria para evitar cruces anárquicos de mínimo recorrido, e imprescindible en áreas de colegios.
  • Disposición de refugios centrales, necesarios siempre que la calzada tenga una anchura superior a 12 m, o en semáforos en dos fases. Los refugios deben tener anchuras mínimas de 2 m que permitan la estancia de una persona con un carrito. Debe evitarse la resolución de intersecciones con multiplicidad de isletas de pequeño tamaño que rompan la trayectoria del peatón, es suficiente con una isleta separadora en el caso de calzadas anchas. Es aconsejable el rebaje de bordillos en toda la banda de paso, y el trazado de estas bandas en función de las líneas de deseo de tránsito peatonal, llegando a una conciliación entre las exigencias del automóvil y las del peatón.
  • Prolongación de aceras en las penínsulas de acortamiento de paso. Se trata de estrechamientos de calzada en los puntos de paso de los peatones. Su aplicación se realiza en vías con velocidad reducida.
  • Instalación de semáforos con pulsador. Eficaces con carreteras de gran intensidad de tráfico (5000 a 9000 v/día y > 250 personas /hora) y velocidad moderada, nunca en vías de alta velocidad.

En los cruces peatonales deben considerarse dos recomendaciones fundamentales: la primera evitar la multiplicidad de interrupciones en el recorrido de los peatones reduciendo al mínimo los cruces de dos fases y disposición quebrada. En segundo lugar, intentar evitar trazados de vías peatonales supeditados a las necesidades de circulación y giro de vehículos.

La protección del peatón en los itinerarios paralelos a la carretera

En vías arteriales con circulación alta (80 km/h) se admiten aceras en sus márgenes. No obstante, éstas deben estar separadas de la calzada y protegidas de la misma mediante barreras vegetales o elementos de mobiliario urbano. El objeto de estas protecciones es variado, por un lado, impedir el acceso indiscriminado de peatones a la calzada y por otro lado, evitar la sensación de inseguridad producida por la cercanía visual de peatones y vehículos. Como elementos protectores, pueden citarse los siguientes:

  • Bordillos sobrelevados.
  • Barreras metálicas, solamente aceptables en áreas periurbanas por su estética y su escasa eficiencia si se implantan de manera discontinua, como es preciso en áreas urbanas densas.
  • Vallas para peatones. Precisan de separación mínima de 50 cm respecto a la calzada. Son preferibles las soluciones modulares, que permiten más fácil reposición.
  • Bolardos en aceras. Requieren al igual que las vallas, un retranqueo de 50 cm respecto a la calzada.
  • Barreras rígidas de piedra u hormigón.
  • Jardineras. Requieren un especial cuidado de las plantaciones, evitando que su crecimiento impida una buena visibilidad.

Véase también

Tratamiento del impacto ambiental en las carreteras urbanas; Ruido en las carreteras urbanas

Herramientas personales
Proyecto realizado por:
Asociación Española de la Carretera
proy. TSI-070100-2008-50
financiado por:
Ministerio de Industria Turismo y Comercio
IV Edicin del "Premio Internacional a la Innovacin en Carretera Juan Antonio Fernandez del Campo"