Los caminos del siglo XV

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La reunificación peninsular. El principio de la Edad Moderna

A principios del siglo XV la península estaba aún dividida políticamente en cinco reinos o territorios, cuatro cristianos y uno musulmán. Eran: Castilla, Aragón, Navarra, Portugal y Granada.

En 1479, al morir Juan II de Aragón, Castilla y Aragón se unían, conservando cada uno sus peculariedades, por el matrimonio ya existente entre sus reyes, Isabel y Fernando; en 1492, Castilla se anexiona a Granada, y en 1515, en la segunda regencia de don Fernando, Navarra se incorpora también a Castilla. Sólo Portugal se mantuvo ajeno a este proceso de reunificación peninsular, que reconstruía, tras ochocientos años de luchas, la unidad nacional perdida con la invasión árabe.

El matrimonio de Fernando de Aragón y de Isabel de Castilla, en 1469, la proclamación de Isabel como reina en 1474 y la de Fernando en 1479 fueron los fundamentos sobre los que se edificó la grandeza española y su hegemonía política hasta mediados del siglo XVII. Estos cambios tan importantes en la geopolítica peninsular tuvieron su repercusión, naturalmente, en la red caminera, que tuvo que adaptarse a la nueva situación.

Fuentes para estudiar estos caminos. Los caminos principales

Las fuentes que se conocen sobre esta época son: el Itinerario de Enrique IV, el Itinerario de los Reyes Católicos, las relaciones de viajes de Rosmithal, de Munzer, de los archiduques de Austria y de Lalaing, además de las disposiciones sobre construcciones de caminos de los Reyes Católicos.

El Itinerario de Enrique IV de Castilla se debe a J.Torres Fontes; El Itinerario de los Reyes Católicos fue realizado por A. Rumeu de Armas que comprende los viajes realizados por los monarcas, juntos y separados, desde la muerte de Enrique IV, en 1474, hasta la de Fernando, en 1516. Otra de las fuentes utilizadas es el viaje de León de Rosmithal, aristócrata bohemio que vino a la península en 1466; el relato es de uno de los escribanos del numeroso séquito que le acompañaba, llamado Shascheck.

Casi treinta años despúes, pero aún en el siglo XV, un alemán, Jerónimo Munzer, anduvo también por España y Portugal y dejó memoria de sus viajes. Más viajes utilizados para el análisis de los caminos fuerón los realizados a la peninsula por los
Archiduques de Austria, hijos de los Reyes Católicos. El primero acaece en los años 1502 y 1503, ya en la frontera del siglo, en el que vienen a ser jurados herederos de los tronos de Castilla y Aragón.

El narrador, A. de Lalaing, es un caballero flamenco de la corte del hijo de Maximiliano que realiza también una memoria de su viaje.

Los últimos viajes que se han utilizado para dibujar la red de caminos de esta época son los de Lalaing, autor de la narración del primer viaje de su señor, Felipe el Hermoso.

Además de estas informaciones camineras que suministran los itinerarios y viajes se disponen también de las que proceden de los caminos mandados construir por los Reyes Católicos. Se sabe que estos ordenaron la construcción y reparación de caminos en Valencia, Murcia, Almería, Málaga, Cáceres, Salamanca y Burgos, y que específicamente se deben a ellos los nuevos caminos hacia Granada y los que desde esta ciudad se dirigían a Guadix, Baza, Andarax y a los puertos de Almuñécar y Adra, así como los que unían Ronda con Sevilla, con Gibraltar y con Málaga, el camino de Durango a Mondragón y la reparación de los de Vitoria a Salinas y a San Adrián.

Trasladando este conjunto de datos sobre caminos a un mapa de la península se obtiene el gráfico que se acompaña, que puede ser una aproximación bastante buena de la red caminera de finales del siglo XV. En comparación con los caminos de la baja Edad Media, destaca como principal hecho la mayor densidad caminera en el polígono determinado por León, Zamora, Salamanca, Ávila, Toledo, Guadalajara y Burgos, es decir, en el corazón de Castilla. Los caminos reflejan la nueva situación de los centros de poder.

Formas de viajar. Velocidad de marcha. Los correos

Las formas de viajar son las mismas que en la Edad Media: a caballo la clase alta, sus mujeres en palafrenes o en mulos y mulas, que también utilizan los clérigos con órdenes mayores, y el pueblo llano andando, los más, y, los menos, en las ancas de un burro.

Los coches aparecen en Europa en el siglo XV, precisamente; el coche significaba una notable innovación respecto a la carroza en cuanto que la caja iba colgada de unos correones, mejorando la suspensión, y en cuanto a que el eje delantero era giratorio; nacieron estos vehiculos, al parecer, en Hungria, donde se llamaron Kocksimy, de donde procede el vocablo coche en castellano y sus equivalentes en casi todos los idiomas europeos.

En la península, el primer coche lo trajo de Flandes la mujer del príncipe Juan, el hijo de los Reyes Católicos, en los últimos años del siglo XV, como el uso de los coches era tan costoso, y solamente servían para tierra llana, dejaron de estilarse.

Si bien los coches no prosperan y hay que esperar unos años para verlos circular por ciudades y caminos, el vehículo que pronto alcanzó gran difusión fue la litera. La litera era más comoda para viajar por aquellos malos caminos que el coche, ya que, soportadas las varas por dos caballerías, una delante y otra detrás, la suspensión mejoraba gracias a los cuerpos de las propias bestias portadoras, que hacían el papel de amortiguadores.

Un problema que surgió con los viajes fue el vandalismo que los viajeros se encontraban en el camino, para solventar tal problema apareció la Santa Hermandad. Está tenia funciones de policía y judiciales. Como policía, su misión era acabar con el bandolerismo y vigilar los caminos y el campo; cada ciudad o pueblo debía aportar, a su costa, un hombre a caballo por cada cien vecinos. los delitos de robo, asesinato, incendio, rapiña, allanamiento de morada y rebelión eran juzgados y castigados por la propia Hermandad, que tenía sus tribunales, de forma severa e inmediata; en pocos años, el orden fue restaurado y se limpió el campo de bandidos.

En el siglo XV sigue aumentando el uso del correo y perfeccionándose su organización, tanto en Castilla como en Aragón.

En Barcelona, al comenzar el siglo XV renace la cofradía de Marcús, en tiempos de Alfonso V; en 1444 y 1445 aparecen las primeras ordenanzas postales, dictadas por los concelleres de Barcelona, y que los expertos en la materia consideran un modelo en su género, en las que se establecía que los correos no debían demorar, sin causa justificada, la salida de la correspondencia, se les prohibía manipular los paquetes de cartas, se les obligaba a dar recibo de las cantidades que conducían y se concedía prioridad a las cartas que abonaban un sobreprecio, así como derecho de reclamación de las cartas extraviadas.

Peajes. Ventas y Mesones. Transportes y Carretas

La legislación sobre portazgos, barcajes y peajes impulsa el libre tránsito por todos los caminos de todos los usuarios, de personas, de mercancías y ganados, prohibiendo el establecimiento de nuevos portazgos, restringiendo al máximo los existentes y regulando las exacciones, a fin de disminuir los abusos y facilitar el tránsito.

En cuanto a la regulación de los mesones, en la Novídisima hay una disposición de 1480 que establece tasas en cuanto a la venta de cebada y paja y a los aposentamientos .

También es prolija, asimismo, la regulación de las ventas, que, por encontrarse generalmente en despoblado, entre pueblo y pueblo, eran aún más imprescindibles al tránsito por aquellos caminos. Con objeto de estimular el establecimiento de las ventas en los caminos de la mitad sur de España aparecen dos disposiciones muy interesantes, fechadas en 1941, en la vega de Granada, y por los Reyes Católicos, naturalmente. En ellas se exime del impuesto de alcabala, el gran impuesto indirecto en Castilla, a las ventas de la mayor parte de estos caminos. 

Una medida con gran importancia para la impulsión y extensión de los transportes interiores es la creación de la Real Cabaña de Carretería por los Reyes Católicos, en 1497; agrupaba a todas las asociaciones regionales de transportes por carro a largas distancias. La primera asociación de carreteros fue la hermandad de carreteros de área de Granada y Murcia. Probablemente a instancias de esta hermandad, la Corona constituyó la Real Cabaña, concediéndole importantes privilegios; hacia 1505, los carreteros de la Cabaña Real aparecen ya defendiendo sus privilegios en los tribunales.

Fuente: Historia de los caminos de España (Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos) José I. Uriol

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